PRACTICA INA

INA centra su atención en el área del cuerpo que entrega al otro, o al espacio que la rodea. INA tiene una clara actitud con respecto a la superficie que utiliza u ofrece. INA controla cada movimiento y al mismo tiempo busca la libertad a través de nudos corporales. INA es sensible al tacto. INA es mi madre y mi forma de entender los movimientos del cuerpo.

De pequeño, crecí planificando cada movimiento y anticipando cada necesidad física para poder avanzar en el día a día junto a otro cuerpo, para mantener el control y, a la vez, intentando que ambos nos moviéramos de la forma más natural posible.

Mi madre, INA, convive con el síndrome Arnold Chiari y necesita constantemente algún tipo de referencia que la ayude a reconocer la posición de su cuerpo. En nuestro «Moshava» (pueblo), caminábamos conectados el uno al otro, planificando la ejecución de cada movimiento.

Después de muchos años creando coreografías basadas en mi investigación sobre el equilibrio y su manipulación, intentando controlar la pasión que siento hacia el potencial que se esconde tras la conexión entre los cuerpos, y de haber desarrollado mi capacidad para ser más sensible a la gravedad y al tacto, me hace feliz darle hoy a esta técnica el nombre de INA: el sentido de mi equilibrio.

En los últimos años, he trabajado en una serie de ejercicios y prácticas de contacto en el ámbito de la creación y la improvisación. A la hora de crear una coreografía, puedo basarme en la caída libre del cuerpo, como en FREE FALL (2013), y en cómo es posible que siempre, ALL the WAYS (2016), sea capaz de encontrar o crear un camino hacia una nueva base: ¿HASTA DÓNDE (2001) puede llegar? La conexión con el equilibrio es un ritual vital (ERRITU, 2018) cuyo objetivo es unirnos con una especie de RIZOMA (2013). A través de cada contacto que establecemos, creamos un lugar estable (STABLE, 2015) para ambos cuerpos que nos lleva a crear una nueva forma. Este proceso es mi dosis de paraíso, como muestro en DOSE OF PARADISE (2020).

Este lenguaje se centra en el concepto de la gravedad, en profundizar en esta materia y descubrir sus facetas más desconocidas: ¿cómo manipula mi cuerpo del peso del otro? ¿Cuáles son esos centros activos que me permiten llevar a cabo esa manipulación? ¿Qué nuevas formas de movimiento puedo crear a partir de esto?

Además de responder a estas preguntas, debemos prestar atención a la expresión energética que da forma a nuestros cuerpos, pues nunca pasa inadvertida en el proceso creativo. El movimiento implica una transmisión de un elemento con el cual se ha producido un contacto previo. Me muevo como expresión directa de lo que sucede en mi interior, no como una herramienta para expresarme. Me muevo a partir de una necesidad interna e irreversible.

En nuestros cursos y talleres, que se imparten con regularidad en Madrid y otras ciudades europeas, ponemos todo esto en práctica.

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